jueves, 17 de junio de 2010

Profesionales en un mundo de profesores

De nuevo, el rendimiento de los estudiantes en la prueba Simce nos muestra la realidad: la calidad de la educación en Chile es deficiente. Dentro de este contexto, un factor fundamental es la competencia del profesorado, y se ha tratado de medirla por medio del Sistema de Evaluación Docente, que busca robustecer la profesión, favoreciendo el reconocimiento de las fortalezas y la superación de las debilidades de éstos, con el fin de lograr mejores aprendizajes en sus pupilos. Pero, según la última evaluación, 3 de cada 10 profesores no cumplen con la idoneidad para realizar una labor aceptable. Es por esto que son muchos los que comparten la idea de que el principal obstáculo a la educación está en los profesores y, de paso, se desprestigia cada día más esta profesión.

Este antecedente da para pensar en la formación universitaria de los profesores y allí, nuevamente, hay sorpresas poco gratas, ya que los resultados de la primera evaluación de conocimientos a egresados de pedagogía básica (prueba INICIA), dejan una sensación de descontento general. Sólo el 47% de los examinados respondió correctamente, o sea, más de la mitad de los futuros profesores no aprueban un examen de conocimientos básicos. Esto contribuye al descrédito social de la carrera de Pedagogía y a un desmedro en la labor de los profesores en comparación con otras actividades.

Un tópico a destacar es la relación entre la PSU y la prueba INICIA: quienes obtuvieron bajos puntajes PSU, alcanzan malos resultados INICIA. Es conocido que existen ciertas carreras, entre las que se encuentra pedagogía, que no exigen un puntaje muy alto y algunas universidades privadas ni siquiera exigen haber rendido la PSU. Si no se cuenta con los mejores alumnos en esta carrera, difícilmente estos estarán capacitados para sostener sobre sus hombros el peso de un sistema educacional que ya es deficiente. Como se ha planteado: "la calidad de un sistema educacional no puede exceder la calidad de sus profesores".

Durante el año pasado, el Senado aprobó la Ley General de Educación (LGE), cuyo artículo 46 G permitirá que profesionales o licenciados de carreras de al menos ocho semestres realicen clases en un área afín a su especialidad en la educación media, lo anterior termina con la prohibición de que profesionales de distintas áreas realicen clases a escolares. Esto ha enfrentado al profesorado con el resto de las profesiones del país, según el Colegio de Profesores: “Es uno de los retrocesos más grandes que ha tenido la educación en nuestro país y ella desacredita la labor docente”. No obstante, para el MINEDUC, la aprobación de esta ley no implica que los profesionales sustituyan a los docentes: “La prioridad absoluta la tienen los profesores. Esta medida busca regular la habilitación en el caso de carencia de docentes”. Lo anterior toca el punto más importante del problema educacional en Chile: las competencias de los profesores no concuerdan con lo que se le exige hoy al sistema escolar.

Es por esto que muchas personas han tomado el cambio en la LGE como una instancia para acercar a jóvenes profesionales de diversas disciplinas a ejercer como profesores en colegios. A priori, se podría pensar que al tener más preparación en un área específica, éstos se desarrollarían mucho mejor en el aula que los pedagogos. Pero, esto no garantiza que el aprendizaje de los estudiantes sea mejor, sólo asegura que la persona que está enseñando maneja una cantidad de conocimientos específicos sustancialmente mayores. Aún cuando esta idea resulta atractiva, si no se cuenta con la formación necesaria para entregar los contenidos que se deben enseñar, difícilmente los alumnos podrán aprovechar la ventaja mencionada anteriormente. Sin embargo, también se debe tomar en cuenta el hecho de que existen muchos de estos profesionales que realizan clases por un asunto de vocación y que están dispuestos a perfeccionarse a nivel universitario con el fin de poder enseñar como un experto.

En Chile ya se están tomando iniciativas al respecto, un ejemplo de esto es la labor que está realizando la Fundación Enseña Chile, que aplica un modelo Estadounidense que busca insertar profesionales dentro de la educación y hacer que estos sean “los transformadores de su entorno”. En nuestro país, la idea ha tenido éxito y los postulantes han superado con creces las vacantes ofrecidas, por lo que se puede pensar que las ganas y la motivación están presentes. Esto puede ser una solución al problema educacional, sería provechoso para nuestra educación el poder aunar las ganas de enseñar con la metodología y la didáctica necesarias para ser un buen pedagogo.

lunes, 7 de junio de 2010

Profesionales en un mundo de profesores

De nuevo, los resultados los resultados de la prueba Simce nos muestran la realidad: la calidad de la educación en Chile es deficiente. Dentro de este contexto, un factor fundamental es la competencia del profesorado, y se ha tratado de evaluarla por medio del sistema de Evaluación Docente, que busca fortalecer la profesión docente, favoreciendo el reconocimiento de las fortalezas y la superación de las debilidades de los docentes, con el fin de lograr mejores aprendizajes en sus alumnos. Sin embargo, según los resultados de la última evaluación, 3 de cada 10 profesores no cumplen con la competencia para realizar una labor aceptable. Es por esto que son muchos los que comparten la idea de que el principal obstáculo a la educación está en los profesores y, de paso, se desprestigia cada día más esta profesión.

Lo anterior da para pensar en la formación de universitaria de los profesores y allí, nuevamente, hay sorpresas poco gratas, ya que los resultados de la primera evaluación de conocimientos a egresados de pedagogía básica (prueba INICIA), dejan una sensación de descontento general. Sólo el 47% de los examinados respondió correctamente este examen, o sea, más de la mitad de los futuros profesores no aprueban un examen de conocimientos básicos. Un tópico a destacar es la relación entre el puntaje PSU y el puntaje en la prueba INICIA: quienes obtuvieron bajos puntajes PSU, obtienen malos puntajes en la prueba INICIA. En relación a lo anterior, es conocido que existen ciertas carreras, entre las que se encuentra pedagogía, que no exigen un puntaje muy alto y algunas universidades privadas ni siquiera exigen haber rendido la PSU. Claramente, si no se cuenta con los mejores alumnos, difícilmente estos estarán capacitados para sostener sobre sus hombros el peso de un sistema educacional que ya es deficiente, como se ha planteado, "la calidad de un sistema educacional no puede exceder la calidad de sus profesores".

Durante el año pasado, el Senado aprobó la Ley General de Educación (LGE), cuyo artículo 46 G permitirá que profesionales o licenciados de carreras de al menos ocho semestres realicen clases en un área afín a su especialidad en la educación media, lo anterior termina con la prohibición de que profesionales de distintas áreas realicen clases a escolares. Claramente esto ha enfrentado al profesorado con el resto de las profesiones del país, según el Colegio de Profesores: “Es uno de los retrocesos más grandes que ha tenido la educación en nuestro país y ella desacredita la labor docente”. No obstante, para el MINEDUC, la aprobación de esta ley no implica que los profesionales sustituyan a los docentes: “La prioridad absoluta la tienen los profesores. Esta medida busca regular la habilitación en el caso de carencia de docentes”. Esta situación toca el punto más importante del problema educacional en Chile: las competencias de los profesores no concuerdan con lo que se le exige hoy al sistema escolar.

Es por esto que muchas personas han tomado el cambio en la LGE como una instancia para acercar a jóvenes profesionales de diversas disciplinas a ejercer como profesores en colegios. A priori, se podría pensar que al tener más conocimientos en un área específica, estos profesionales se desarrollarían mucho mejor en el aula que los pedagogos. Pero, esto no garantiza que el aprendizaje de los estudiantes sea mejor, sólo asegura que la persona que está enseñando maneja una cantidad de conocimientos específicos sustancialmente mayores. Sin embargo, también se debe tomar en cuenta el hecho de que existen muchos de estos profesionales que realizan o estarían dispuestos a hacer clases por un asunto de vocación. Sería provechoso para nuestra educación el poder aunar las ganas de enseñar con los conocimientos necesarios para ser un buen pedagogo. Claramente, si las cosas fueran así, los resultados de la prueba INICIA serían diametralmente opuestos.

En Chile ya se están tomando iniciativas al respecto, un ejemplo de esto es la labor que está realizando la Fundación Enseña Chile, que aplica un modelo Estadounidense que busca insertar profesionales dentro de la educación y hacer que estos sean “los transformadores de su entorno”. En nuestro país, la idea ha tenido éxito y los postulantes han superado con creces las vacantes ofrecidas, por lo que se puede pensar que las ganas y la motivación están presentes. Esto puede ser una solución al problema educacional, pero también es tiempo que nuestras facultades de educación demuestren que son capaces de producir pedagogos preparados y capaces de implementar cambios a tal punto, que no nos quede espacio a la duda de que los profesores también son irreemplazables.