En nuestro país estamos pasando por una crisis energética y se han propuesto muchas soluciones al respecto, entre las que se cuenta el uso y desarrollo de la energía nuclear. Con relación a lo anterior, hay distintas posiciones que avalan o refutan el uso de esta energía, pero desde mi punto de vista, Chile no posee las condiciones adecuadas para usar la energía nuclear como una alternativa energética.
En cuanto a los costos económicos, la implementación de una central nuclear significaría una gran inversión para el país. Hay que recordar que en nuestro país no hay un gran desarrollo científico en esa área, por lo que sería necesario traer una gran cantidad de profesionales y expertos del extranjero. Además, se necesita financiar la preparación de un programa nuclear para el país y hacer una serie de estudios ambientales; lo que requiere una inversión importante tanto en dinero como en tiempo.
Por otro lado, hay que considerar que Chile se encuentra situado en una zona sísmica, lo que representa un peligro para la construcción de una planta nuclear. El terremoto ocurrido recientemente nos hace reflexionar sobre la posibilidad de que ocurriese una emergencia nuclear producto de una construcción mal hecha. Basta con recordar el accidente en la central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, en Japón, que se produjo a causa de un terremoto. Supuestamente, esa planta cumplía con todos los estándares de seguridad y, sin embargo, los sistemas de seguridad no funcionaron y se desencadenó una fuga de material radioactivo hacia el exterior, con el consecuente costo ambiental asociado a ello.
Muchos opinan que la implementación de una central nuclear proporcionaría a Chile una independencia energética, sobre todo en estos tiempos en los que las coyunturas políticas con Argentina han dado tanto de que hablar. En algún sentido, eso podría ser cierto si es que no se toma en cuenta que nuestro país es rico en recursos energéticos que pueden y deben utilizarse. Existen fuentes renovables de energía, como la eólica, la solar, la geotérmica, entre otras; todas ellas energías limpias y nacionales y que permitirían evitar la dependencia energética de voluntades ajenas.
Es evidente que este es un tema que dará que hablar por mucho tiempo y generará muchos debates al respecto. Sin embargo, creo que en el país hace falta voluntad política para desarrollar un plan energético serio que contemple el uso e impulso de energías renovables y amigables con nuestro ambiente. Vivir en un ambiente limpio es un derecho al que no debemos renunciar.
martes, 27 de abril de 2010
viernes, 16 de abril de 2010
Energía nuclear en Chile
Un tema que ha estado en boga en los últimos tiempos es la energía en nuestro país. Es un hecho que estamos pasando por una crisis energética y se han propuesto muchas soluciones al respecto, entre las que se cuenta el uso y desarrollo de la energía nuclear. Con relación a lo anterior, hay distintas posiciones que avalan o refutan el uso de esta energía, pero desde mi punto de vista, Chile no posee las condiciones adecuadas para usar la energía nuclear como una alternativa energética.
En cuanto a los costos económicos, la implementación de una central nuclear significaría una gran inversión para el país. Hay que recordar que en nuestro país no hay un gran desarrollo científico en esa área, por lo que sería necesario traer una gran cantidad de profesionales y expertos del extranjero. Además, se necesita financiar la preparación de un programa nuclear para el país y hacer una serie de estudios ambientales; lo que necesita una inversión importante tanto en dinero como en tiempo.
Por otro lado, hay que considerar que Chile se encuentra situado en una zona sísmica, lo que representa un peligro para la construcción de una planta nuclear. El terremoto ocurrido recientemente nos hace reflexionar sobre la posibilidad de que ocurriese una emergencia nuclear producto de una construcción mal hecha. Basta con recordar el accidente en la central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, en Japón, que se produjo a causa de un terremoto. Supuestamente, esa planta cumplía con todos los estándares de seguridad y sin embargo, los sistemas de seguridad no funcionaron y se desencadenó una fuga de material radioactivo hacia el exterior, con el consecuente costo ambiental asociado a ello.
Muchos opinan que la implementación de una central nuclear proporcionaría a Chile una independencia energética, sobre todo en estos tiempos en los que las coyunturas políticas con Argentina han dado tanto de que hablar. En algún sentido, eso podría ser cierto si es que no se toma en cuenta que nuestro país es rico en recursos energéticos que pueden y deben utilizarse. Existen fuentes renovables de energía, como la eólica, la solar, la geotérmica, entre otras; todas ellas energías limpias y nacionales y que permitirían evitar la dependencia energética de voluntades ajenas.
Es evidente que este es un tema que dará que hablar por mucho tiempo y generará muchos debates al respecto. Sin embargo, creo que en el país hace falta voluntad política para desarrollar un plan energético serio que contemple el uso e impulso de energías renovables y amigables con nuestro ambiente. Vivir en un ambiente limpio es un derecho al que no debemos renunciar.
En cuanto a los costos económicos, la implementación de una central nuclear significaría una gran inversión para el país. Hay que recordar que en nuestro país no hay un gran desarrollo científico en esa área, por lo que sería necesario traer una gran cantidad de profesionales y expertos del extranjero. Además, se necesita financiar la preparación de un programa nuclear para el país y hacer una serie de estudios ambientales; lo que necesita una inversión importante tanto en dinero como en tiempo.
Por otro lado, hay que considerar que Chile se encuentra situado en una zona sísmica, lo que representa un peligro para la construcción de una planta nuclear. El terremoto ocurrido recientemente nos hace reflexionar sobre la posibilidad de que ocurriese una emergencia nuclear producto de una construcción mal hecha. Basta con recordar el accidente en la central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, en Japón, que se produjo a causa de un terremoto. Supuestamente, esa planta cumplía con todos los estándares de seguridad y sin embargo, los sistemas de seguridad no funcionaron y se desencadenó una fuga de material radioactivo hacia el exterior, con el consecuente costo ambiental asociado a ello.
Muchos opinan que la implementación de una central nuclear proporcionaría a Chile una independencia energética, sobre todo en estos tiempos en los que las coyunturas políticas con Argentina han dado tanto de que hablar. En algún sentido, eso podría ser cierto si es que no se toma en cuenta que nuestro país es rico en recursos energéticos que pueden y deben utilizarse. Existen fuentes renovables de energía, como la eólica, la solar, la geotérmica, entre otras; todas ellas energías limpias y nacionales y que permitirían evitar la dependencia energética de voluntades ajenas.
Es evidente que este es un tema que dará que hablar por mucho tiempo y generará muchos debates al respecto. Sin embargo, creo que en el país hace falta voluntad política para desarrollar un plan energético serio que contemple el uso e impulso de energías renovables y amigables con nuestro ambiente. Vivir en un ambiente limpio es un derecho al que no debemos renunciar.
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